Seguidores

lunes, 17 de junio de 2013

A ti, amigo.

Hola, esto va contigo. Sí, con esa personita que ahora mismo atiende a mis palabras tras esa pantallita que de algún modo nos une en la distancia. Verás, yo no te conozco. No sé si me visitas desde España, o desde algún lugar remoto en la Patagonia Argentina. Bah, en verdad eso nos es relevante. ¿Sabes que es lo verdaderamente importante? Siento que lo estás pasando mal. Y me preocupa.
Sé que tu mundo se ha vuelto gris, o quizás tú piensas que negro totalmente. En la oscuridad de la noche te sumerges en tu habitación, y sobre tu almohada decides soltar ese mar de lágrimas que durante todo el día has tenido que controlar mientras contestabas siempre con un "Tranquilos, estoy bien". Pero ya no puedes más, y ahora en la soledad e intimidad de tu habitación lloras y te maldices por tantos y tantos errores y problemas. Y te atormentas. Y entonces te das cuenta de lo solo que estás. Otra vez esa terrible sensación. Ese sentimiento de andar a la deriva, perdido en un mar que no sabes a donde terminará por llevarte. Te da igual, en verdad querrías irte lejos. Desaparecer, pues sientes que ese mundo al que todos quieren que te aferres no es el lugar a donde verdaderamente perteneces. Hundes la cabeza entre las manos, y vuelves a maldicirte una y otra vez. ¡Qué dolor de cabeza! Parece que te va a estallar, pero aún así no dejas de llorar. No puedes. 
Te miras en el espejo, y no te gusta lo que ves. Apoyas la manos sobre el cristal queriendo unirte a esa persona que contemplas al otro lado. Y lloras. Vuelves a llorar desconsoladamente. Querrías cambiar tantas y tantas cosas... 

Sientes miedo. Quizás tú eres esa que dice "Estoy sola", o la que odia su cuerpo y se martiriza con ello. O tal vez eres esa persona incomprendida que lanza ese "No me entienden" al aire, y lo deja ahí suspendido. Seas la que seas, sé que lo estás pasando mal. Quisieras acabar con la rutina, huir lejos de tu ciudad y olvidarte de todos aquellos que te juzgan sin parar y que acrecientan aún más tus miedos, y te hacen más y más frágil.
Te odias. Pero eso tan sólo es fruto de ese dolor que ahora mismo sientes. Escucha, ¿quién dijo que esta vida sería fácil? Nadie. Hay que luchar. Levanta la cabeza, y saca fuerzas. ¿O vas a dejar que ellos ganen esta guerra? Toma un pañuelo, o con el puño de la sudadera sécate esas lágrimas y lucha. Dicen que en esta vida o comes o te comen. Empieza a pegar bocados y demuestra todo lo que vales. Todo es efímero. Todo nace, y todo muere. Y quizás algún día será tarde y todo ésto habrá acabado. Ya no habrá tiempo de volver atrás. Vive tu vida, pues sólo tienes una. No te refugies tras el dolor, sonríe y sal adelante. ¿Y sabes? Verdaderamente creo que tienes una sonrisa preciosa, ¿cómo es que no nos premias con ella más a menudo? Y tienes algo especial. Eres increíble, aunque tú te esfuerces en resaltar más tus defectos que tus virtudes. 
Sonríe. Y vive. No dejes que nadie domine tu vida, no permitas que te corten las alas. Puedes llegar lejos, y lo harás. Y espero que ese día decidas mandarme una carta y contarme que fue de ti. Sé libre, amigo. Libre para amar, viajar, besar, sentir, expresar... Sé tu misma. No cambies por nadie. Sé valiente y admite que eres así. Única y especial.  Es hora de quererte y dejar de martirizarte. Ya has sufrido suficiente, ¿no crees?
Creo que es hora de despedirme. Se me hace un poco tarde, pero no pienso marcharme sin decirte unas últimas palabras. Podrán criticarte por ser como eres, pero eres perfecto así tal como eres. Eres muy especial, eres un campeón o una campeona como la copa de un pino. Y sé que vas a hacerme caso, y vas a sacar ese valor para hacerte fuerte y enfrentarte a tus miedos. Haz aquello que más temas, enserio. Te ayudará. No permitas nunca que alguien te destroce, porque tu vales mucho. Ellos tan sólo quieren acabar con tu felicidad. No les des el gusto. Sé feliz. Así que sécate esas lágrimas, y sal a comerte el mundo. Cuidate mucho, ¿vale? Espero que volvamos a encontrarnos. 
Un abrazo, amigo. 



jueves, 13 de junio de 2013

Y cada noche volveré a intentar borrar los restos de aquel ayer que construí junto a ti. 
Lo retazos de una vida que ya no existe, pero que quedaron grabados a fuego en mi piel. Y si tan sólo fuera la piel...
También está el corazón. Roto. Hecho añicos, y alimentándose a base de recuerdos que no le hacen ningún bien. Recuerdos imborrables que guardan todavía el calor de aquellas caricias y el aroma de tu sonrisa.
El parque. Nuestro banco. Todo sigue igual, pero a la vez todo tiene un color distinto. 
Y un paseo por la ciudad. Los espectros del ayer se me aparecen por todo los rincones. No hubo lugar que se nos resistiera, no hubo sitio a salvo de nuestra historia.
Empezar. Comenzar por borrar todo aquello. Queman tanto esos recuerdos.
Volveré a intentarlo. Una vez más esta noche... 
Borrar, y volver a empezar.



miércoles, 12 de junio de 2013

Por ti.

No tengas miedo. Juro que estaré ahí cada noche. En silencio velaré tu sueños, y pelearé contra todo aquello que pueda turbarlo.
Tranquilidad, prometo que nadie volverá a hacerte daño nunca más. Nadie volverá a hacer añicos ese enorme corazón que tienes. Estaré ahí, te protegeré. Lo prometo.
No sufras. Todo acabará pronto. Te acompañaré. Quizás no me ves, pero juro que mis manos se entrelazan con las tuyas. ¿Tus miedos? Los venceremos. ¿Tus pesadillas? Al comenzar el nuevo día con la llegada de los primeros rayos al alba las convertiremos en esperanzadores sueños del mañana.
Quizás no soy la persona más fuerte, tampoco soy demasiado inteligente y mis constantes despistes y meteduras de pata pueden acarrearnos algún que otro problema pero prometo que lo solucionaremos. Juntos.
No te sientas sola, ni temas a la oscuridad. Prometo que llenaré las paredes de tu habitación con estrellas que iluminen tus noches, y acompañen tus pensamientos. 
Pelearé por ti, lo juro. Acabaré con todo aquello que pretenda destruirte. 
No tengas miedo, enserio. Todo va a acabar pronto. Estoy aquí. Cierra los ojos. ¿Me sientes?