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miércoles, 29 de mayo de 2013

-¿Sabes? Después de todo lo que ha pasado últimamente soy feliz. Me atrevería a decir que soy extremadamente feliz.
-No lo entiendo, ¿cómo lo consigues? Esta vida es muy puta.
-Bah, nuestra vida es perfecta, aunque te empeñes en decir lo contrario. ¿Recuerdas aquella frase que tanto nos decía mi abuela? "Quizás no tendré todo lo que amo, pero si que amo todo lo que tengo" No esperes nada de nadie, quizás eso que tanto ansias nunca llegue. Ama lo que tienes simplemente, no sufrirás tanto. Hazme caso.
-Lo ves todo demasiado fácil, ¿no? Siento decirte que quizás a ti esa frase te funcione, pero a mi caso no es aplicable. 
-Eso lo dirás tú. Te escudas en tus fracasos, y en todo aquello que no tienes para no seguir adelante y anclarte en un pasado que  no te beneficia. ¡Olvídate de todo! La vida sigue, y creo que tú puedes hacer de ella una película bastante bonita, aunque está claro que si sigues así... 
-¿Si sigo así?
-Sí, sin ganas de nada. Serás realmente feliz cuando te enfrentes al pasado y dejes de lado todo aquello que ya no te sirve y que sólo te trae problemas. Vivirás tranquila cuando le eches ganas y aprendas a vivir con la fuerza que esta vida requiere. Y sobretodo recuerda una cosa. Puede que la vida sea muy puta, pero si ella nos empuja a la caída, es obligatorio levantarse de nuevo con la energía renovada y la mayor de nuestras sonrisas.


lunes, 27 de mayo de 2013

¿Cómo olvidarlo si aún tenía su olor impregnado en la piel y los recuerdos clavados en el corazón? Tenía ganas de él. Ganas de aquellas caricias que aún tenía grabadas a fuego en la piel, de robarle una sonrisa y arrancarle algún tierno abrazo. Sentía la necesidad de volver a coger su mano y saltarse las reglas cómo si nada importara. Esos nervios en el estómago, que le costara respirar y que todo el cuerpo le temblara con el simple hecho de saber que andaba cerca. Sentía el deseo de encontrarse de nuevo como pequeñas pompas de jabón ligeras y juguetonas danzando en el aire. Deseo de encontrar cobijo entre sus brazos ante el frío, y recostarse en su pecho para oír aquellos latidos de un corazón que a ciencia cierta pensó que latían por ella. ¿Qué les pasó? ¿Cómo terminaron abandonándose y cayendo en la rutina? ¿Cómo se perdieron? Y de nuevo volvía también aquella eterna pregunta a la que quizás nunca pondría una respuesta:


¿Cómo podía sentir todo aquello tan cercano, y sin embargo notarlo a él tan lejano?


sábado, 18 de mayo de 2013

Sí, ese era él. Aquel chico alto y musculoso que a todas volvía loco. Su cabello corto y sus grandes ojos negros lo hacían aún mas atractivo, y eso ya era rematado por ese tono moreno que su piel ya empezaba a adquirir a aquellas alturas del año. Alegre, chulo y creído como pocos. Un líder para muchos, un enemigo para otros. Sí, aquel chico que siempre  andaba con un cigarrito en la boca, sus tejanos y una chupa de cuero lanzando piropos a la primera que le pasara por delante. Obviamente ellas caían rendidas a sus pies ante aquellos gestos aparentemente galantes y atentos de aquel chico. Él, un picaflor donde los hubiera. Hoy era una, y mañana era otro. Y así sucesivamente. Todas esperando ser las elegidas, y cuando ya parecía evidente llegaba otra mucho más despampanante que descuadraba todos los esquemas pasando de nuevo a ser un segundo plato. Él, aquel chico que no creía en el amor, aquel que confiaba en sus dotes de seducción para llevárselas a todas de calle... y quien sabía, quizás alguna acabara entre sus sábanas. 

Pero entonces ocurre, y todo cambia. Lo cierto es que le iba bien. Le iba demasiado bien. Pero entonces llegó alguien. Alguien que cambió todos los esquemas. Una chica distinta, dura como pocas, y difícil a mas no poder. Las cosas cambian, y ahora es él quien ha pasado a ser esa segunda opción a la que relegaba a todas sus chicas. Pero para él, ella ya es su única opción. Y es ahora cuando se lamenta, desea sacarla de su cabeza, olvidarla y no pensar más en ella. Todo le iba bien, extremadamente bien. ¿Y ahora? Su mundo se viene abajo por una tía. Entonces piensa en todas las veces que le dijeron que terminaría pagando por todas esas veces que trato así a múltiples chicas, piensa en todas las veces que le dijeron "Cuando te enamores de verdad todo cambiará". Que razón tenían. Lo que no se me imaginaban era hasta que punto llegaban a tener razón con aquellas afirmaciones. Estaba enamorado... y ahora ya no había vuelta atrás.

viernes, 17 de mayo de 2013



Sentía que el miedo se apoderaba de ella. Los minutos comenzaban a consumirse, y el tic tac impasible del reloj la abrumaba. ¿Que haría ahora? Había pasado todo tan rápido que apenas había tenido tiempo de saborear esa dulce sensación que le proporcionaba todo aquello. Pero todo iba a terminar. La cuenta atrás había comenzado, y ya no quedaba mucho. Quería desaparecer, no se sentía parte de aquello. Respiró hondo, y se preguntó que iba a hacer ahora. Pero había algo dentro de ella que muy bajito comenzaba a latir. Algo que le decía que no estuviera mal. Que había mundo por donde correr y perderse. Aquello no era el final, sino el comienzo de un nuevo ciclo. Es cierto que le había pintado que todo aquello sería algo duradero y estable, un nuevo proyecto de vida donde embarcarse y sentirse parte de un todo. Pero estaba claro que no había que fiarse de nadie. A veces hasta tu propia sombra puede ser traicionera y engañarte. Se lamenta. Es cierto que hay mucho por hacer, pero ahora ya no tiene tantas fuerzas. Era precisamente aquello lo que le daba ánimos para seguir adelante, ¿pero ahora? Todo terminará. Bah, es cierto que ya no tiene solución, pero le duele pensarlo. Quizás es hora de dejar de lamentarse. Es hora de luchar, de seguir adelante haciendo caso omiso a las críticas y dejando de malgastar palabras en aquellos que no las merecen. Es hora de dejar de aferrarse a algo inútil, y aferrarse a la vida como si de lapas se trataran. Lapas que se pegan contra las rocas e impiden que la marea las lleve mar adentro. Es hora de darse cuenta que aquellos que no supieron estar en tus peores momentos, no merecen estar en los mejores. Pero sobretodo es hora de salir, de soltarse la melena, de comerse el mundo y no tanto la cabeza, de olvidar el pasado para vivir con  fuerza el presente, de no tener miedo a los finales pues tan solo son el principio de algo nuevo. Ahora es el momento. Es hora de sentir, es hora de vivir. Por ella... porque se lo merece. 


Hola, guapuras. ¿Que tal os va? Sé que hacía muchísimo tiempo que no me pasaba por aquí, y digo yo que era hora de dar señales de vida, ¿no creéis? Espero que sepáis perdonar mi ausencia. Llevo un tiempo en el que me faltan horas del día para hacer todo lo que me gustaría y debería. Espero volver pronto por aquí, hasta ese momento un beso y un abrazo enorme. SONREID, el mundo es mucho mejor con vuestras sonrisas :)