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sábado, 9 de marzo de 2013

Balonmano como forma de vida


Me dispongo a escribir esto mientras suenan ya las primeras notas de Feel de Robbie Williams. La verdad es que no sé muy bien como empezar. Ahora mismo sólo sé que necesito darle libertad a mis palabras, y dejar que ellas vuelen alto y lleguen todo lo lejos que quieran llegar.

¿Sabéis? Dicen que las grandes cosas, tienen pequeños comienzos. En mi caso fue así. Mi primer contacto con el balonmano fue con una actividad de nuestro libro de educación física en un lluvioso día como el de hoy. Un comienzo pequeño y sin aparente importancia, pues por aquel entonces el balonmano fue para mi tan sólo un deporte más. Poco después fue mi padre quien decidió llevarme al que sería mi primer partido. Lo recuerdo con alegría y simpatía. Me gustó, quizás demasiado. Por aquellos tiempos se que pensaban que sería algo pasajero, y que el gusto por ese deporte remitiría en un tiempo.

Pero no, eso nunca fue así. A día de hoy sigo aquí, y creo que el amor que le profeso al balonmano actualmente es mayor que en sus comienzos. Son muchos años ahí. Muchas partidos, victorias y derrotas, amigos...

Fue con mi equipo, con el ARS, con el que empecé a comprender y aprender lo que aquel deporte comenzaba a significar para mí. El balonmano comenzaba a pasar de ser eso, un simple deporte, a ser una forma de vida, un sentimiento o una filosofía quizás. Era aquel deporte que poco a poco comenzaba a atraparme y yo, le reservaba en mi corazón un pequeño hueco que sólo estaba reservado para él.

Comencé a disfrutar con cada milésima de segundo que corría el tiempo, con cada salto, con cada gol. Mis oídos se deleitaban con el sonido que producen el balón al chocar contra la portería, la parada del portero, el bote en suelo, o los murmullos de la gente cuando un jugador roba un balón y va al contraataque. También con cada grito de aliento en las dificultades, cada palabra de impotencia, cada cántico de victoria, o cada aplauso de ánimo en la derrota. Disfrutaba de cada siete metros o golpe franco. De cada victoria, y de cada derrota. Sonreía por cada gesto, cerraba los ojos y escuchaba esos sonidos tan característicos de un pabellón entregado a su equipo. Me colocaba mi bufanda y sentía mis colores. Me emocionaba al ver que un lanzamiento imposible se colaba en la portería. Disfrutaba del arte de fintar a un rival. De tirarse una tarde entera viendo partidos de todas las categorías posibles habidas y por haber.

Balonmano es no rendirse cuando un partido parece perdido, es luchar hasta el último segundo por conseguir una remontada que casi nadie ve posible pero que todos sueñan con presenciar. Es saber estar a la altura tanto en la victoria como en la derrota. Encajar las derrotas como enseñanzas, y las victorias como la aplicación de las mismas. Es respeto. Es felicitar al rival en las buenas acciones. Alegrarse en las victorias, consolar al rival en las derrotas, y viceversa.

Es risa, llanto, efusividad, nervio, impotencia, lucha, coraje, valentía, decisión, solidaridad, arte, superación, amistad, odio, perdida, ganancia, ritmo, presión, amor, miedo, dolor, vida, furia, temor...

Hace tiempo escribí en otra entrada "Mirad, yo soy de esas que piensa que no hay mal que por bien no venga. No es que mis últimos años hayan sido muy buenos. Por unas cosas o por otras yo no me sentía bien. Yo había veces que no tenía ganas de nada. Sin embargo sacaba un poquito de fuerza para ir al balonmano, y me gustaba porque al terminar el partido yo salía de allí como nueva. Me sentía mucho mejor. En cada partido puedes recoger una enseñanza, y muchos dirán que estoy loca, pero os aseguro que yo aprendía a sacar enseñanzas de las victorias y derrotas, de los fallos y aciertos, de las idas y venidas... y me siento orgullosa y feliz pues lo que me ha dado este deporte no me lo han dado otras cosas. He conocido a gente maravillosa, he aprendido enseñanzas que se graban muy hondo, me he reído muchísimo, y guardado anécdotas que a día de hoy todavía considero inexplicables. Es parte de mi.” 



Quizás os estéis preguntando a que viene esto ahora. Os lo diré. Puede que mi equipo no sea el mejor, que vaya último en la liga, y que las cosas parece que no van bien. Pero, ¿sabéis? Lo que yo he aprendido, vivido y sentido con mi equipo no lo cambio por nada. http://prefieroserfelizaserperfecta.blogspot.com.es/2012/12/2012-un-ano-para-el-recuerdo.html
Para mi fueron, son y serán los mejores.


Dicen que la derrota es sólo una condición temporal, rendirse es lo que hace que sea permanente. Y yo sé que mi equipo no se ha rendido. Sé que van a seguir luchando por el sueño por el que ellos pelearon. Que nadie nos de por muertos. 

VIVA PALMA, VIVA EL ARS.